13/10/2022 – Día del Psicólogo en Argentina

Con motivo del día del Psicólogo, decidimos preguntar a los miembros del Aula Virtual:

¿Qué es lo más gratificante de nuestra profesión?

Aquí compartimos las respuestas.

Por más encuentros,

Un abrazo.

Lara

Lo que me gratifica de nuestra profesión es la posibilidad de habitar un otro lugar, que aún me sigue convocando, es una causa que me llama, que me invita y allá voy…

Marta Allende

Todos los 13 de octubre les agradezco a mis pacientes la posibilidad que me dan de ejercer esta profesión que llegó a mi vida sin pensarla. Trabajo hace más de treinta años y mantengo el entusiasmo del primer día.

¿Qué es lo más gratificante? Alojar el sufrimiento y devolverle a la palabra el valor que va perdiendo.

¡Muy feliz día a todos mis colegas!

Marcela Vega

Las gratificaciones las encuentro en los gestos simbólicos que últimamente me han regalado pacientes y padres consultantes. La foto del boletín de Enzo, y un video de sus avances en la lecto escritura; el corazón pintado de rosa que dibujó Santino con la leyenda “te amo”; el que Valentina incluya mi nombre de pila en la lista de su “familia grande”; un hermoso portavela en cerámica hecho por Serena en su taller municipal; que Fantino sienta y pueda expresar un “vos sabes escuchar”. Eso, y mucho más!

Claudia Novillo

La semana pasada, una paciente de 30 años que consultó por primera vez 3 años atrás al ser derivada por su médico, con bastante resistencia y desconfianza por haber atravesado situaciones de mucha vulnerabilidad, riéndose me dijo: “viste que ya no desconfío, ni me preocupa que escribas en tu cuaderno. Cómo no me mandaste a la mierda al principio?”. Lo traduje para mí como un “gracias por esperarme”.

Escuchar a mis pacientes sintiéndose aliviados por lo que los agobiaba, contando que aquello que los trajo sufrientes hoy “ya no les pesa” y hasta pueden reírse de eso, es lo que me resulta más gratificante como psicoanalista, es el motor que hace que siga eligiendo andar por este camino.

Ángeles Cardinale

Dos cuestiones: una es, más bien, una cita de un libro de Allouch: “213 ocurrencias de Jacques Lacan”. Allí hay una referencia de un paciente, en relación a su análisis con Lacan. Él formula así el resultado de dicho proceso: “Pude experimentar la dicha de ser vulnerable”.

Esa es para mí una gratificación, la proximidad de lo humano.

Gabriela Ortiz

Algunas ocasiones en que al finalizar una sesión necesito tomarme unos minutos… se me aparece una sonrisa, y siento algo así como una especie de calma, porque algo sucedió allí, fue muy bueno para el paciente.

Mariel Santiago

Cito una canción de Charly García, Promesas sobre el bidet.

“Cada cual tiene un trip en el bocho, difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo”.

Ser psicoanalista, primeramente, me gratifica porque nosotros no le proponemos al paciente que acuerde con un discurso al que hay que adaptarse. El acuerdo está perdido para siempre y lo que nos queda es ese caso por caso, ese trip particular que compartimos con el sujeto en la clínica, con el deseo de que le resulte menos padeciente.

Eso, me llena el alma. Después de todo, ¿quién puede decir que aprendió a vivir?

Adrián Schiaffino López

Lo más gratificante es poder, con mis intervenciones, atenuar el sufrimiento de las personas que me consultan, pero esa atenuación implica la inversión de mucho tiempo, trabajo y estudio, asique también es gratificante aprender, porque ese aprendizaje estará puesto en esas personas que consultan y que puedan tener una experiencia que les permita “armar una historia, no de lo que pasó, sino de lo que habrá sido para lo que está llegando a ser”.

Fernando Geria

Ser psicoanalista es ofrecer un lugar a lo imposible.

Es predisposición a la sorpresa, es expectativa de lo incalculable.

Es ejercicio de una escucha un tanto inocente aunque para nada ingenua.

Es dejarse atrapar como en las escondidas.

Implica (con)moverse de lo conocido.

Es viajar en otras realidad posibles mientras ninguna es.

Es la adrenalina que produce el estar abrazada de deseo.

Es interrogante, lo que relanza la pregunta que circula de la mano con la castración.

Sofía Lando

En mi formación de grado, ejercer lo veía lejano, existían incertidumbres y temores sobre el ejercicio y la formación. Hoy, sin embargo, puedo decir que la gratificación llega desde varios espacios.

Por un lado, a través del consultorio, produciendo efectos en quienes se analizan, logrando reducir su malestar, lo que me ha permitido ver cómo el psicoanálisis funciona.

Por otra parte, en relación a haber encontrado espacios de encuentro con aquellos que aman y les apasiona lo mismo. El compartir casos, experiencias, diferentes miradas y el poder absorber conocimiento.

Esto ha producido entonces que uno quiera dedicar sus horas, días y años al ejercicio de esta profesión, en la que uno nunca deja de sorprenderse y descubrir.

Mercedes Sarubbo

Lo más gratificante de nuestra profesión es poder aliviar el sufrimiento subjetivo de nuestros pacientes.

Hay momentos en los que se produce el encuentre entre el sujeto y su saber inconciente… es maravilloso y somos testigos partícipes de ello.

Fernanda Álvarez

Para mí lo más gratificante del psicoanálisis es poder acompañar a las personas a transitar ese camino arduo del querer saber qué pasa, o mejor dicho, que no anda… Es lanzarnos junto al analizante en las profundidades del inconciente sin saber muy bien con qué nos vamos a encontrar, pero con la convicción de que algo va a suceder. Es convertirnos en dos exploradores, que buscan, indagan, se preguntan y hacen hablar los síntomas. Porque ante todo, es un trabajo de a dos.

No estamos solxs, es la transferencia la que ilumina ese trabajo y las ganas de saber lo que nos mueve. Es poner a jugar el deseo para recorrer ese camino, deseo que se renueva cada vez frente a ese trabajo que va tomando forma…. Amo de esta profesión que a veces somos como artesanos que maniobramos con los síntomas, armando nuevas construcciones, que posibiliten y den nueva vida, que abran al camino de deseo y haga sentir al otrx con una potencia diferente. Porque jamás arribamos a la perfección y tampoco la buscamos, lo hermoso de estar atravesada por el psicoanálisis es entender que habitamos para siempre una tarea relacionada a lo imposible, la de aceptar la falta de garantías. Y que en eso se juega la vida, en qué hacemos con eso, se abre la posibilidad de asumir riesgos al transitar un camino donde no hay certezas. Sin dudas, en el riesgo está la vida, en el movimiento que tomamos cuando nos conectamos con el deseo. Así lo vivo, y desde esta posición me ubico para trabajar con quienes me consultan. Lo siento mucho más que un rol profesional, para mí es un arte, y con cada analizante se usan pinceladas diferentes, no hay un “para todxs”. Es un trabajo artesanal que lleva al detalle y lo más singular de cada quien. De ahí la complejidad y el enorme desafío que implicada, pero también es sumamente gratificante, asumir, cada vez, este compromiso con la clínica.

María Pía Girotti

Lo más gratificante de ser psicoanalista es ese instante de poesía, donde adviene el sujeto… es un punto de llegada que me invita a maniobrar desde la ética… para dar lugar a otra cosa, eso nuevo por descubrir, por develar y estar ahí, dirigiendo la cura. Con afecto, con humor, con calidez y el deseo como faro. Ese momento donde se ilumina el camino, es lo más gratificante de mi práctica.

María Alejandra Mattia

Lo más gratificante para mí como analista es cuando, junto con el paciente, logramos trabajar, cada vez, con el/los significante/s que lo tienen encriptado en una posición sufriente, y lograr a partir de allí recuperar al menos una parte de su vida. Cuando saberse en falta, mitiga su angustia, y le permite disponer de energía psíquica para otros fines.

Me gratifica en otros casos, en los que aún no es posible ni empezar a analizar, porque el sujeto llega totalmente desarmado a partir del horror vivido, acompañarlo en ese proceso de juntar sus piezas y empezar a vislumbrar un borde.

Me gratifica cuando un niño vuelve a poder jugar, o estudiar, o sonreír cada tanto. En fin, la vida neurótica (en este caso me voy a referir solo a la neurosis) es tan doliente, que me gratifica brindarle al sujeto la posibilidad de hacer algo con ese dolor.

Elisa L. Dip

La práctica psicoanalítica es para mi un meterse en una burbuja. Como leer un libro de ficción, por fuera de lo fáctico, a la espera de que el milagro poético del lenguaje revele algo que me permita intervenir, y el/la paciente se sonría, exclame, se conmueva. Y mi regocijo de confirmar que la teoría en la que desde hace tiempo me sumergí, se realice.

Saludos y feliz día

Patricia Mónaco

Lo más gratificante que encuentro en esta profesión es, principalmente, cuando aquellos que vienen padeciendo por algún motivo empiezan a moverse de esos lugares sufrientes. Cuando pueden vivenciar los efectos del poner en palabras la propia historia. Las lecturas con que nos conecta, la apertura a otros mundos posibles.

Ana Lucero

Lo más gratificante de la profesión como psicóloga lo encuentro en el rostro de los pacientes, más específicamente en sus miradas. Miradas que llegan cargadas de dolor, de miedo, de susto por la vida, de angustia, cargadas de múltiples sentidos. Y poco a poco van desvaneciéndose los pesares y aparece un nuevo modo de pararse y de relacionarse con la vida, los ojos vuelven a brillar y algo recupera sentido. Eso me reconfirma el sentido maravilloso de esta profesión. En la capacidad de formar algo más allá del dolor.

Verónica Azorín

Desde mi experiencia realizar psicoanálisis es un recorrido que se realiza puertas adentro pero que introduce todo lo que ha vivido y padecido el paciente, recorrido que se inicia con la entrada al consultorio donde llega en busca de ayuda y en ese primer encuentro decidimos trabajar, caminando juntas para saber algo de su sufrimiento, desde posiciones diferentes cada uno, para aliviar algo de eso que lo trajo a lo que surja en el trayecto.

Y para cada caso habrá caminos distintos pero ninguno fácil, algunos más cortos o más acotados a la necesidad del paciente, otros que impliquen más maniobras y tal vez nos hagan sentir impotentes o llevarnos a supervisar, otros donde hay que generar la queja porque ni siquiera vienen con eso, caída y armado de identificaciones, etc.: pero todos representan un desafío, un compromiso con nuestra tarea, entrega, escucha, abstinencia y en muchos casos el intrincado camino de acompañarlo hasta el espejo donde fue mirado para con otra mirada más amorosa fortalecer el yo, desandar el camino recorrido e iniciar o construir uno nuevo que dé lugar a que se desande la demanda acuciante y vía obturación de la misma dé lugar al deseo que lo habita y que lo cause.

Es un camino difícil, a veces hostil, a veces con paradas donde no podemos avanzar, otros con la colaboración de los pacientes, o mejor dicho su disposición a saber y a trabajar, pero siempre que se avance realmente es un camino que vale la pena recorrer, y sino, un camino para aprender.

María Goñi

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